Riesgos de estar siempre conectado y cómo protegerte
El trabajo en el siglo XXI está directamente relacionado con la tecnología. El correo electrónico, los teléfonos móviles y las herramientas online forman parte de nuestra vida diaria.
Además, la movilidad ha cambiado nuestra forma de trabajar. Ahora podemos acceder a documentos, aplicaciones y comunicaciones desde prácticamente cualquier lugar.
Sin embargo, esta conectividad también tiene algunos riesgos.
Estar permanentemente conectado puede provocar una exposición excesiva de nuestra información. Además, aumenta las posibilidades de cometer errores relacionados con la seguridad.
Por ello, es importante aprender a utilizar la tecnología de forma responsable.
¿Qué es la hiperconexión?
La hiperconexión aparece cuando permanecemos conectados de forma constante a Internet y a nuestras herramientas digitales.
Recibir correos fuera del horario laboral es un ejemplo. También lo es consultar continuamente las redes sociales o responder mensajes de trabajo durante nuestro tiempo libre.
Esta situación puede afectar a nuestra vida personal y profesional.
Por tanto, establecer límites resulta importante.
Desconectar también forma parte de un uso saludable de la tecnología.
Intenta establecer un horario de trabajo. Además, evita consultar constantemente el correo fuera de ese horario cuando no sea necesario.
De esta manera, puedes separar mejor tu vida profesional y personal.
¿Cuáles son los riesgos de estar siempre conectado?
La hiperconexión también puede aumentar nuestra exposición a diferentes amenazas digitales.
Entre ellas encontramos el robo de información, el phishing, el malware y el acceso no autorizado a nuestras cuentas.
Además, utilizar diferentes dispositivos y redes aumenta la superficie de exposición.
Por ello, debemos prestar atención a cómo utilizamos nuestros equipos y servicios online.
Protege tus datos personales
Cuanta más información compartimos en Internet, mayor puede ser nuestra exposición.
Las redes sociales son un buen ejemplo.
Antes de publicar una fotografía, una ubicación o determinada información personal, piensa quién puede acceder a ella.
Además, revisa periódicamente la configuración de privacidad de tus cuentas.
No es necesario compartir todos nuestros datos en Internet.
Filtrar y discriminar la información antes de publicarla es una buena práctica de seguridad.
Utiliza contraseñas seguras
Las contraseñas continúan siendo una de las principales barreras de protección de nuestras cuentas.
Por ello, utiliza contraseñas largas y difíciles de adivinar.
Además, no utilices la misma contraseña en diferentes servicios.
Si una cuenta sufre una filtración, utilizar la misma contraseña en otros servicios puede ponerlos también en riesgo.
Para facilitar la gestión, puedes utilizar un gestor de contraseñas de confianza.
También es recomendable activar la autenticación multifactor siempre que esté disponible.
De esta forma, añadimos una segunda capa de seguridad.
No es necesario cambiar una contraseña de forma periódica si no existe una razón para hacerlo. Sin embargo, debemos cambiarla inmediatamente si sospechamos que ha sido comprometida.
Cuidado con los servicios de almacenamiento en la nube
Servicios como Google Drive, Dropbox y otras plataformas permiten almacenar documentos en Internet.
Estas herramientas resultan muy útiles. Sin embargo, debemos utilizarlas correctamente.
Primero, utiliza contraseñas seguras y autenticación multifactor.
Además, revisa quién tiene acceso a tus archivos.
No compartas documentos sensibles mediante enlaces públicos si no es necesario.
También es recomendable comprobar periódicamente los permisos de las carpetas compartidas.
Así puedes evitar que información privada quede accesible para personas que no deberían verla.
Precaución al utilizar conexiones remotas
El trabajo remoto permite acceder a recursos de la empresa desde diferentes ubicaciones.
Sin embargo, también introduce nuevos riesgos.
Por ello, las empresas deben proteger correctamente los accesos remotos.
Las conexiones deberían utilizar sistemas seguros y mecanismos de autenticación adecuados.
Además, los dispositivos utilizados para acceder a información empresarial deben estar actualizados y protegidos.
Si trabajas desde un ordenador personal, también debes mantener actualizado su sistema operativo y las aplicaciones que utilizas.
Cuidado con Bluetooth
Las conexiones inalámbricas son muy prácticas. Sin embargo, también debemos utilizarlas con precaución.
Por ejemplo, cuando utilizamos un coche de alquiler, podemos conectar nuestro teléfono mediante Bluetooth.
Antes de devolver el vehículo, comprueba que has eliminado el dispositivo de la lista de equipos vinculados.
Además, elimina cualquier información personal almacenada en el sistema multimedia del vehículo.
De esta manera, evitas dejar datos personales a disposición del siguiente usuario.
Wi-Fi sí, pero con precaución
Las redes Wi-Fi públicas pueden resultar muy útiles cuando estamos fuera de casa o de la oficina.
Sin embargo, no todas ofrecen las mismas garantías de seguridad.
Por ello, evita realizar operaciones sensibles desde redes desconocidas cuando no sea necesario.
Especialmente, presta atención al acceso a servicios bancarios o a información empresarial.
Si necesitas conectarte a Internet mientras estás fuera, una alternativa puede ser utilizar los datos móviles de tu teléfono.
Además, si tu empresa dispone de una VPN corporativa, utiliza este sistema siguiendo las indicaciones del departamento técnico.
Mantén tus dispositivos actualizados
La seguridad también depende del estado de nuestros dispositivos.
Mantén actualizado el sistema operativo. También debes actualizar las aplicaciones y navegadores que utilizas habitualmente.
Las actualizaciones pueden incorporar correcciones de seguridad importantes.
Además, utiliza una solución de protección adecuada y realiza copias de seguridad de la información importante.
De esta manera, tendrás más recursos para responder ante un incidente.
Desconectar también es protegerse
La tecnología facilita nuestro trabajo. Además, nos permite comunicarnos y acceder a información desde prácticamente cualquier lugar.
Sin embargo, estar conectado permanentemente no significa estar mejor protegido.
Debemos prestar atención a los datos que compartimos. También debemos proteger nuestras cuentas, dispositivos y conexiones.
Por otro lado, establecer horarios ayuda a evitar la hiperconexión.
La seguridad digital empieza con pequeños hábitos.
Utilizar contraseñas diferentes, activar la autenticación multifactor, revisar los permisos y evitar redes desconocidas son medidas sencillas.
Además, aprender a desconectar nos ayuda a mantener una relación más equilibrada con la tecnología.
En definitiva, estar conectado es útil, pero hacerlo de forma segura es imprescindible.

