Ingeniería social: cómo evitar estafas y proteger tus datos
La ingeniería social es una de las técnicas utilizadas por los ciberdelincuentes para engañar a las personas y conseguir información confidencial.
En lugar de atacar directamente un sistema informático, el delincuente intenta manipular al usuario. Para conseguirlo, puede utilizar correos electrónicos, redes sociales, llamadas telefónicas, mensajes o páginas web falsas.
El objetivo puede ser muy diferente. En algunos casos busca conseguir contraseñas. En otros, intenta obtener datos bancarios o información personal.
Por tanto, conocer cómo funciona la ingeniería social puede ayudarnos a detectar posibles estafas.
¿Qué es la ingeniería social?
La ingeniería social consiste en utilizar técnicas de manipulación para conseguir que una persona realice una determinada acción.
Por ejemplo, un ciberdelincuente puede hacerse pasar por una empresa conocida. También puede utilizar una situación de urgencia para conseguir que la víctima actúe rápidamente.
Además, puede ofrecer un supuesto premio, descuento o regalo a cambio de determinados datos.
La clave está en generar confianza o crear una sensación de urgencia.
Desconfía de las ofertas demasiado buenas
Una de las principales señales de alerta son las ofertas que parecen demasiado buenas para ser verdad.
Por ejemplo, podemos encontrar supuestos regalos por responder unas preguntas. También podemos recibir mensajes que prometen grandes descuentos o premios.
Antes de facilitar cualquier información, debemos preguntarnos quién está detrás de la promoción.
Además, conviene comprobar si la oferta aparece en los canales oficiales de la empresa.
No debemos facilitar nuestros datos únicamente porque una promoción parezca atractiva.
Comprueba quién está detrás de la empresa
Antes de realizar una compra o facilitar información, investiga la empresa.
Comprueba si dispone de una página web oficial. También puedes revisar sus datos de contacto y su información legal.
Además, busca referencias externas sobre la compañía.
Google Maps puede ser útil para comprobar si existe una ubicación física. Sin embargo, esta comprobación no garantiza por sí sola que una empresa sea legítima.
Por ello, debemos contrastar diferentes fuentes.
Revisa la documentación original
Otra recomendación importante consiste en comprobar siempre la documentación original.
Si recibes una factura, una oferta o un supuesto documento oficial, analiza quién lo ha enviado.
No te limites a comprobar el logotipo. Los ciberdelincuentes pueden copiar fácilmente la imagen corporativa de una empresa.
También pueden utilizar nombres y diseños muy similares a los originales.
Por tanto, debemos prestar atención al remitente, la dirección de correo y el contenido del documento.
Cuidado con las imágenes falsas
Las imágenes también pueden utilizarse para crear engaños.
Una fotografía puede aparecer asociada a una empresa, producto o promoción que realmente no tiene ninguna relación con ella.
En caso de duda, puedes realizar una búsqueda inversa de imágenes para comprobar si esa fotografía aparece en otros sitios web.
Esto puede ayudarnos a detectar imágenes utilizadas anteriormente en diferentes contextos.
Sin embargo, debemos recordar que encontrar o no una imagen en Internet no demuestra por sí solo que una oferta sea legítima.
Nunca compartas tus contraseñas
El usuario y la contraseña son datos personales y confidenciales.
Nunca debemos compartir las credenciales de acceso a nuestro correo electrónico, banca online o cualquier otro servicio.
Tampoco debemos facilitar códigos de verificación que recibamos mediante SMS o aplicaciones de autenticación.
Si alguien solicita estos datos, debemos desconfiar.
Además, es recomendable utilizar contraseñas diferentes para cada servicio.
Siempre que sea posible, también debemos activar la autenticación multifactor.
De esta manera, añadimos una capa adicional de protección a nuestras cuentas.
Comprueba la página web antes de introducir datos
Antes de introducir información personal o bancaria, revisa cuidadosamente la página web.
Comprueba la dirección del sitio. También presta atención a posibles errores en el dominio.
Una página puede utilizar HTTPS y seguir siendo fraudulenta. Por ello, el candado del navegador no es suficiente para determinar si una web es legítima.
Además, revisa la información legal, las condiciones del servicio y los datos de contacto.
Si algo no encaja, es mejor detener el proceso.
¿Qué hacer si has caído en una estafa?
Si has facilitado información o realizado un pago por error, actúa rápidamente.
En primer lugar, contacta con tu banco si has proporcionado datos bancarios o realizado una operación.
Después, cambia las contraseñas que puedan haberse visto comprometidas.
También debes recopilar toda la información relacionada con el fraude. Guarda correos, mensajes, capturas de pantalla, justificantes de pago y direcciones web.
Finalmente, puedes denunciar los hechos ante las autoridades correspondientes.
En España, puedes acudir a la Policía Nacional o a la Guardia Civil. También puedes solicitar orientación a organismos especializados en ciberseguridad.
La prevención es la mejor herramienta
La ingeniería social aprovecha un elemento que ningún antivirus puede proteger por completo: la confianza del usuario.
Por eso, la formación y la prevención son fundamentales.
Antes de hacer clic, introducir datos o realizar un pago, detente unos segundos y comprueba la información.
Desconfía de las prisas. También de los premios inesperados y de las ofertas extraordinarias.
En Internet, si algo parece demasiado bueno para ser verdad, merece una comprobación adicional.
Proteger nuestros datos comienza por utilizar el sentido común y mantener una actitud crítica ante cualquier solicitud inesperada.

